Conscientes de nuestra capacidad de innovación

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La innovación. A veces tenemos la sensación de verla como una necesidad en la que nos vemos obligados a adentrarnos y explorar para no desaparecer como profesionales y como organización. No somos conscientes de nuestra capacidad innovadora hasta que no urge la necesidad. Pero la tenemos y podemos desarrollarla.

Hace un par de meses, cuando presentábamos los cursos que íbamos a dar de la mano de la Fundación EDE sobre “Innovación en modelos de negocio” y “Generación de la capacidad innovadora”, nos preguntábamos en un post si realmente queremos innovar en las organizaciones. Como ya decíamos en dicho post, decidimos poner encima de la mesa de estos dos cursos esta pregunta: ¿Queremos realmente innovar? Desde esta pregunta nos adentramos en un viaje intenso y lleno de inquietudes que ayudaron a reflexionar e indagar sobre el desafío que conlleva poner en marcha una estrategia de innovación en una organización, así como la identificación de nuevos modelos de negocio de carácter innovador, capaces de generar en la organización un nuevo impulso o giro estratégico.

En estos meses de formación, hemos podido ver cómo ese instinto de supervivencia, de necesidad de innovar de la que hablábamos al principio, empuja a las personas y organizaciones a emprender una búsqueda de nuevos elementos, conceptos e ideas. Una nueva mirada que ayude a marcar un nuevo rumbo en las estrategias a seguir. La economía y los mercados, impulsados por las nuevas tecnologías, están inmersos en cambios tan vertiginosos, que muchas empresas no consiguen reaccionar a tiempo, siendo testigos de cómo sus modelos de negocio se quedan obsoletos o ya no atienden a las necesidades de un cliente volátil, cada vez más abrumado y también en constante cambio.

Toca por tanto desde las organizaciones, cuidar y generar el espacio adecuado para que puedan emerger desde la propia organización profesionales capaces de tomar la iniciativa y salir a explorar lo que está pasando en los mercados, con el objetivo de adaptarse a las nuevas situaciones que estos generan, y pivotar o dar un cambio radical de rumbo si la organización lo requiere.

Para poder hacer esto, aquellas personas que recojan el testigo de la exploración, deben tener claro los conceptos, las herramientas y el escenario por el que se van a mover para llevar a buen puerto una aventura que no es fácil.

Porque no siempre se tiene claro qué es innovar. Porque no siempre se tiene claro qué se entiende por modelo de negocio. Porque las personas que se adentran en la innovación y el intraemprendimiento necesitan aclarar su momento vital y profesional respecto al momento y la necesidad de la organización. Y para ello es necesario dotarse además de ciertas competencias que ayuden a afrontar con claridad y seguridad los proyectos que vayan a poner en marcha. Competencias en emprendimiento y también competencias que ayuden a desarrollar la capacidad innovadora. Pero…

¿Cómo sabemos si estamos capacitados para innovar?

Para que una organización sea innovadora, es necesario desarrollar una estrategia que marque el camino a seguir, una estructura capaz de poner en marcha dicha estrategia, y dotarse de recursos necesarios para sostener esa estructura. Pero previamente, es necesario que haya una apuesta clara por parte de la dirección de la organización. Esta apuesta se debe trasladar de forma efectiva a las trabajadoras y trabajadores. Es ahí donde empieza realmente el camino para que una organización sea innovadora. “Las personas”.

La dirección debe ser capaz de hacer emerger la capacidad innovadora de las personas y los equipos que estas forman. Y esto solo se consigue generando la cultura de empresa adecuada, propiciando los espacios necesarios para que emerja la conversación informal, la confianza y la colaboración. Además de favorecer ámbitos de relación y comunicación espontáneos, es fundamental desarrollar una buena estrategia de comunicación tanto interna, como externa. Porque no hay nadie mejor que las y los profesionales y los agentes de interés que se mueven alrededor de la organización para recoger el relato de lo que en esta ocurre. El Storytelling y el diálogo como herramientas clave para poner la innovación en el centro. Cada persona, desde su experiencia profesional y personal, tiene una historia que contar. Y todas estas historias construyen el relato común de la organización que ha de aportar la información necesaria para poder tomar las decisiones estratégicas que posibiliten la innovación y marquen el nuevo rumbo a seguir.

“Todas y todos cuentan en una organización”. Desde Funts Project te acompañamos y ayudamos a descubrir cómo hacerlo.

Finalmente queremos dar las gracias a la Fundación EDE por su confianza y por  esta oportunidad que nos han brindado para trabajar en estos dos cursos con un grupo de personas increíble. Personas que son conscientes de la necesidad de innovar. Que han sido capaces de zambullirse en un proceso de trabajo y reflexión profundo, necesario para destapar y aflorar sus mejores cualidades y fortalecer aquellas competencias que van a ser clave en el desarrollo de la innovación en su trabajo y en su organización.

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Promovemos el cambio en las personas y en las organizaciones

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