Consultoría en Desarrollo Organizacional y Parresía

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La Consultoría con enfoque de Desarrollo Organizacional (DO), según el profesor Itamar Rogovsky, tiene mucho de «brujería». Soy consciente de que entender algo —en ocasiones no muy bien valorado— como es la «consultoría», asimilándolo a «hacer brujería», poco ayuda. Pero me gusta esta metáfora por lo complejo que supone explicar este enfoque que en nuestro territorio parece no ha terminado de enraizar.

Hace escasos quince días le pregunté a Itamar dónde estaba el DO en este país y él me respondió tajante: «no está». No sé por qué razón, el enfoque teórico del Desarrollo Organizacional no ha calado tanto como, entiendo, debería haberlo hecho en esta parte del mundo. 

Pero a esta respuesta rotunda yo quisiera darle algún matiz. Comparto que el enfoque teórico del DO no ha calado, como tal, en una manera clara de hacer consultoría. La consultoría que se ve enseguida y se reconoce, tiene más que ver con producto, con enfoque clásico de apoyo de experto que con otra visión.

Sin embargo, reconozco en muchas de las intervenciones que se hacen en el mundo organizacional el enfoque DO (aunque quizá éste no sea consciente). El DO está en muchos de los acompañamientos que se hacen en las organizaciones aunque no se le denomine «desarrollo organizacional». 

Conozco profesionales que acompañan desde la aproximación al desafío sin vender algo concreto; profesionales que acompañan, no dictan sentencia; que trabajan con hipótesis más que con problema identificado o solución-respuesta; que escuchan desde la apertura y sondean observando y conversando; que leen el comportamiento de las personas, detectan los equilibrios en el modo en cómo se organizan éstas en el sistema, dialogan, conversan y resultan incómodos, incómodas con sus preguntas.

Esta imagen me cuadra con la que he construido en torno al marco del Desarrollo Organizacional. Y es, precisamente, en el matiz último mencionado en el que hoy me quiero centrar: el hecho de resultar incómodo, incómoda. 

La consultoría de DO es mucho diálogo y mucha pregunta. En este punto el desafío está servido porque, si el de preguntar es un arte, el de dialogar, no lo es menos. Y de estas artes sabían mucho los griegos, también del arte de resultar incómodo.

La pregunta, el dialogo y la resultante de incomodar los engarzo en el concepto griego de «parresía»: el «decir verdadero, sincero y arriesgado» de los griegos.

A la parresía, llego a través de mi investigación sobre el dialogo. Viajar por las esencias del dialogo me ha llevado a descubrir, de la mano de mi amigo y filósofo Xavier Contreras, a Foucault. Foucault rescata el estudio de los clásicos para entender mejor la construcción del pensamiento occidental actual. Lo bonito de esta historia es que busca a los olvidados para sacarlos a la luz, entendiendo que «la historia del pensamiento occidental ha sufrido olvidos imperdonables que han guiado su desarrollo por caminos equivocados (…)». 

Pero me centro…

¿Cuánto de la actividad de una persona consultora tiene que ver con la parresía? Y para obtener una respuesta, caminaré por el significado de la parresía. 

La parresía es, como ya he dicho, ese decir verdadero, sincero y arriesgado. Un modelo de conducta que permite al individuo «fluidificar las relaciones de poder creando espacios de diálogo». La parresía tenía que ver con una espacie de arte del  saber decir todo, pero que se centraba más en «el sentido de ponerlo todo en el decir que en el pretender decirlo todo.»

Así, el parresiastés se convertía en una figura incómoda para terceros y peligrosa para sí mismo; porque desde su verdad, transmitida honesta y sinceramente, se exponía personalmente; el parresiastés no hacía distinción entre su pensar y su decir. En ese sentido, al parresiastés se lo otorgaba una doble cualidad moral: la del saber y la del transmitir.

Esta imagen es la que yo guardo del consultor o consultora de DO. Tiene una manera de mirar a la organización que le posibilita encontrar lo que otras personas no ven (este no ver tiene relación con la cantidad de elementos que llenan la imagen, más que con la capacidad de ver que poseemos las personas). Esta mirada le acerca a «la verdad», a ese otro lugar. Y desde ahí, desde esa verdad, habla, dialoga y transmite en un acto de valentía (porque decir cosas que no se quieren oír supone, en ocasiones, que el consultor o consultora salga por la misma puerta por la que ha entrado). Desde ahí, desde esa verdad, se expone. Y como el parresiastés, «cuando dice la verdad asume el riesgo de perder su lugar en la seguridad del silencio.»

Otro  detalle que me llama la atención es que la parresía «no busca tanto ordenar la vida de los demás cuanto incidir en que lleguen a construirse a sí mismos». Esta es otra de las características del proceso de consultoría de DO: no se pretende dar una solución al cliente, sino que se persigue que el cliente construya su propia solución. 

La intervención en la organización desde el enfoque de DO, lleva así, a apelar al pensamiento crítico para hacer del cambio no un proceso de aprendizaje automático irreflexivo, sino una exploración de nuevas maneras de operar que ayuden a aprender. 

Es así como voy aproximándome, día a día, a esta consultoría difusa, líquida que transita en las fronteras y es compleja de definir: rescatando antiguos y sabios conceptos que durante siglos se han desplegado y han construido el mundo en el que vivimos.

Esto sitúa la disciplina de la consultoría de DO en un lugar incómodo para el cliente que la contrata, difícil para la persona que la ejerce pero, para mí, necesario en la sociedad en la que vivimos.

Texto escrito por: Maider Gorostidi

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4 Comments

  1. Verónica dice:

    Me ha gustado mucho el artículo. Coincido contigo en que hablar de “brujería” y consultoría poco ayuda porque es una forma de abndonar la investigación certera de lo que ocurre, como ocurre y porqué. Por otra parte no concibo otra manera de hacer consultoría que no sea la investigación conjunta con el cliente, la construcción conjunta de la solución y el diálogo sincero, al menos si se quieren desarrollar procesos útiles, sencillos y significativos. Sin embargo, en una gran parte de ocasiones, el cliente pide la solución enlatada, poner el peso de la responsabilidad en el lado del agente externo.
    Gracias por tus aportaciones!

    • Maider dice:

      Gracias a ti. Verónica. Cierto que en ocasiones es el cliente quien pide soluciones enlatadas y hasta poco diálogo. Supongo que aquí opera la práctica de cada cual para saber cómo tomar la demanda sin que quiebre la “manera de hacer consultoría” propia de la consultora. Desafío, en ocasiones, grande. Gracias, de nuevo por asomarte y dejar tu comentario.

  2. […] podemos incorporar y cómo podemos trabajarla para poder avanzar?  Las y los profesionales del DO acompañamos, pero vamos en patines. Me explico. Este acompañamiento lo hacemos desde la aproximación al […]

  3. […] seguimos trabajando para configurar la respuesta a esta pregunta y hacerlo también a través del diálogo con nuestros […]

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