La ética en las organizaciones

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Firma invitada: Nines López Fraguas. Consultora en Desarrollo Organizacional.

¿Es la ética una sabiduría que nos sirve para algo en las organizaciones?

Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia además de directora de la Fundación ETNOR (Ética de los Negocios y de las Organizaciones), fundación creada por ella misma en el año 1991.

La Fundación ÉTNOR es una organización sin ánimo de lucro cuyo fin es promover el reconocimiento, difusión y respeto de los valores éticos implícitos en la actividad económica y en la calidad de las organizaciones e instituciones públicas y privadas.

Adela Cortina recibió el año 2014 el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Ensayo por su libro ¿Para qué sirve realmente la Ética?, título que ha inspirado el de este breve escrito y libro que por su sencillez y claridad, sin quitar un ápice a la profundidad de sus ideas, recomiendo leer a cualquier persona que tenga interés por comprender la vida humana y social que nos ha tocado vivir.

Me gusta verlo como un premio a toda su trayectoria, pues tanto ella como el magnífico equipo de la Fundación ETNOR han mantenido y mantienen, sin desmoralización alguna, un extraordinario empeño en promover la aplicación de la ética a la actividad económica y a las organizaciones, ya sean mercantiles, sociales, religiosas o de cualquier otro tipo. Como he dicho, este escrito está inspirado en alguna de sus argumentaciones.

Una de las ideas centrales que justifican la necesidad de ética en las organizaciones es la construcción de confianza. Sin confianza los costes se disparan, no solo los costes en dinero sino sobre todo los costes en sufrimiento

Se dice que todos sabemos de ética, porque todos, en el proceso de desarrollo como personas adultas, elaboramos ideas sobre lo que es bueno y malo, sobre lo que da y quita dignidad, sobre lo correcto y lo incorrecto, sobre lo que nos hace humanos o nos deshumaniza. Todos tenemos y vivimos con una ética personal, más o menos sólida. El problema que tenemos entre manos es la necesidad de construir una ética compartida para poder convivir y trabajar juntos, respetando la ética personal de cada uno.

 ¿Y cuál serían los componentes de esa ética compartida en las organizaciones? Siguiendo el hilo de las reflexiones de Adela Cortina y su equipo, pero haciéndolas mías, voy a plantear un conjunto de aspectos que considero imprescindibles en las organizaciones éticas:

  • Las organizaciones éticas son el pilar más importante para construir una buena sociedad, el contexto de las relaciones entre las personas y sus proyectos de vida
  • La clave es que la organización y todos sus miembros deben tener claro y aceptar cuál es el bien interno que la organización, según la actividad que realice, no puede dejar de proporcionar a la sociedad.
  • Es legítimo obtener bienes externos, por ejemplo, dinero, estatus, poder, satisfacción, relaciones, etc., pero nunca a costa del bien interno.
  • La perversión se produce cuando un bien externo se pone en el lugar del bien interno. Vemos muy claramente esta perversión en las empresas de mercado que creen que su bien interno es “ganar dinero”, siendo este un bien completamente legítimo, pero externo. Muchos de los males de nuestras sociedades, basadas en una economía de mercado, provienen de esta perversión.
  • Cada organización, según su actividad, requiere de unos valores que debe identificar y fomentar. Los valores de las organizaciones sanitarias no serán los mismo que los de las organizaciones de información y comunicación o que los de las organizaciones que se dedican a la educación
  • Pero no se debe olvidar que la razón de ser de la ética es el comportamiento. El comportamiento convencido, nunca impuesto ni coaccionado. Los valores no son nada si no se convierten, por convicción, en hábitos de conducta de los miembros de la organización, en clima cultural, en identidad organizacional.
  • La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es una de las bases de la confianza. La búsqueda de coherencia entre los valores –lo deseable- y las virtudes –el modo de ser y de actuar- ha de ser una meta constante en las organizaciones que son conscientes de su responsabilidad en la construcción de una sociedad buena, justa y solidaria.
  • Y ¡aviso a caminantes! entre lo deseable –los valores- y lo real –la acción- siempre va a haber una brecha. La sabiduría ética trata de minimizar esa brecha, pero aceptando que el ser humano se mueve en la complejidad, la incertidumbre y la imperfección y que cualquier propuesta de actuación debe partir de este marco.

 

NinesÁngeles López Fraguas (Nines)  Madrid, 1953. Psicóloga (sin muchas ganas). En todo lo demás, una pequeña parte autodidacta y el resto lo he aprendido de personas sabias que he tenido la suerte de conocer a lo largo de mi vida. No tuve pueblo hasta que me hice con una casita en Los Cortos (Segovia). No era la cabaña de Heidegger pero se le acercaba. Amante de mi familia y de mis amigos, de pensar, charlar, reírse mucho y darles de comer. He trabajado toda mi vida profesional en el sector social en diferentes roles y soy consultora desde el año 1997 en que finalicé el Máster de DO de la Universidad de Valladolid. Un talento: Luchadora impenitente e inasequible al desaliento. Mezcla particular de Quijote y Sancho. Un sueño: Llegar a ser una buena abuela y aprender griego clásico

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